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5 indicios de que tu equipo no es efectivo

Jul 4, 2018 10:00:14 AM / by José E. Rodríguez

Cada vez más, los retos a los que nos enfrentamos requieren una forma de pensar distinta y herramientas más variadas, algo que en muchos casos sólo podemos alcanzar incrementando el trabajo en equipo. Esto ha despertado que la búsqueda de esos animales mitológicos que son los equipos de alto rendimiento, sea una una aventura en la que se embarcan diariamente muchas organizaciones. Pero, ¿cómo sabemos si lo hemos conseguido?

 

Nuevo llamado a la acción

 

Todos hemos trabajado en equipo alguna vez. Sin embargo, eso no quiere decir que el trabajo haya sido de mejor calidad o que incluso que éste haya sido efectivo. De la misma forma tampoco quiere decir que, a pesar de que internamente haya conflictos o surjan dificultades, el trabajo se esté haciendo mal.

A esto se le suma que mientras más alejado se está del día a día de un equipo, más difícil es ver los indicios de que algo no va bien. Incluso ser miembro del equipo tampoco garantiza que algo no ocurre ya que solemos tener puntos ciegos que no nos dejan ver con claridad.

Por eso en este artículo queremos comentar 5 indicios principales que donde aparecen deberían ser banderas rojas indicando que el equipo necesita ayuda para ser efectivo.

Una aclaración: para el propósito de este artículo usamos el término equipo efectivo y de alto rendimiento de forma intercambiable puesto que consideramos que un equipo de alto rendimiento es un equipo altamente efectivo.

Pero bien, ¿cómo definimos un equipo efectivo?

Cómo definimos “efectivo”

Richard Hackman, una de las mentes que más han influenciado el campo del liderazgo de equipos, define un equipo altamente efectivo como un equipo que ha desarrollado estas tres áreas por encima de lo normal:

  1. Satisfacen a sus clientes (stakeholders).
  2. Desarrollan y crecen de forma efectiva en habilidades y la forma en la que realizan su trabajo.
  3. Han desarrollado un sentido de pertenencia al grupo, cohesión e identidad.

Satisfacen las expectativas de sus stakeholders

Esto quiere decir que son equipos que saben alinearse con sus “clientes” e identificar los estándares de calidad y satisfacción por los que se rigen. Haciendo luego todo lo posible por alcanzarlos e incluso sobrepasar las expectativas.

Desarrollan, y crecen de forma efectiva en habilidades y la forma en realizan su trabajo

El equipo ha desarrollado sistemas y formas de trabajo que le permiten mejorar continuamente. Estos sistemas incluyen entre otras cosas la construcción de un compromiso compartido y la mejora de sus habilidades colectivas y de coordinación.

Han desarrollado un sentido de pertenencia al grupo, cohesión e identidad

El equipo se ha convertido en un lugar maravillosos para el aprendizaje y el crecimiento a varios niveles y se se han logrado engendrar sentimientos de pertenencia, y propósito. Sus miembros se sienten parte de algo mayor que ellos mismos, se ven vinculados a un grupo que cuidan y les cuida.

Equipo altamente efectivo

¿Qué indicios nos dicen que no lo son?

Tendiendo esto en cuenta aquí van algunos de los comportamientos que suelen ocurrir con mayor frecuencia y que evidencian que la efectividad de un equipo está siendo afectada.

Primero: El equipo es incapaz de definir claramente a quién sirve y qué es lo que necesitan del equipo.

Por lo general, eso quiere decir que el equipo no tiene claro quienes son sus stakeholders principales y secundarios, incluyendo posibles dependencias. Algo que hace que sea imposible hablan de forma regular con ellos para identificar las características del producto o servicio que se valoran, recibir feedback y entender cómo se alinean las necesidades de sus stakeholders con los objetivos de la organización.

Segundo: Ausencia de métricas objetivas de la efectividad del equipo.

No podemos mejorar lo que no se puede medir. Si el equipo no tiene visibilidad de qué significa que están siendo efectivos, es muy difícil que puedan seguir una aproximación metódica a la mejora continua.

Estas métricas varían en función del tipo de trabajo que realiza el equipo. En otro artículo hablamos más sobre cómo lograr obtener estas métricas pero a modo ilustrativo estos son algunos ejemplos:

  • Número de SQL (sales qualified leads) semanales.
  • Número de quejas recibidas por soporte técnico.
  • Número de pedidos devueltos.
  • Puntuación de la aplicación en la Apple o Android store.
  • Net Promoter Score.

Tercero: Ausencia de mecanismos de aprendizaje grupal e individual para activar la mejora continua del equipo, del proceso y del producto o servicio.

Incluso si el equipo dispone de las métricas necesarias, es imposible que se pueda realizar un aprendizaje sin disponer del tiempo y los mecanismos necesarios para ello. Y como siempre, además de disponer de los elementos, debemos velar porque sean efectivos.

En el caso de un equipo que esté usando metodologías ágiles, nos referimos por ejemplo a reuniones de mejora en scrum, como la retrospectiva o la review del producto.

Reservar esos tiempos y espacios para revisar el proceso y el equipo es clave, pero hay que vigilar que no se conviertan en un lugar con eternos bucles de culpa y queja, o no nos servirán de mucho. Y hay que realizarlo periódicamente, con un seguimiento y progresión, o siempre estaremos tratando los mismos temas.

Finalmente, mencionar que la falta de espacios para practicar y aprender de forma segura, como las comunidades de prácticas, o la falta de un sistema en el que la gente más experimentada del equipo enseñe y guíe a los otros, como un sistema de “mentoring”, son otras áreas que deberían encender nuestras alarmas,

Cuarto: Conflicto sumergido o insuficiente

Cuando hablamos de que el conflicto es necesario no nos referimos a que estalle la tercera guerra mundial dentro del equipo. Sin embargo, cierto nivel de conflicto es saludable. Pero al igual que el exceso de conflicto es un problema, la ausencia del mismo también lo es. La falta de conflicto abierto y saludable en general termina en un estanco o degeneración clara de la efectividad del equipo. En los casos más graves, esto termina siendo tóxico y los desacuerdos se convierten en conversaciones de pasillo.

Si en lugar de tener conversaciones en las cuáles se construye y debate las ideas para llegar a la mejor solución, estas conversaciones se evitan para “mantener la paz” esto puede estar indicando varios problemas importantes como la falta de un espacio seguro, o una falta de habilidades comunicación o inteligencia emocional.

Quinto: Falta de cohesión en el equipo

Un equipo sano y saludable genera sentimiento de pertenencia compartido, dando un espacio a los miembros donde, con el paso del tiempo, ser parte de algo más, “sentir los colores” como suele decirse en los entornos deportivos. Este tipo de sensaciones de los miembros derivan en una capacidad de acción y desempeño aumentada, convirtiéndose en algo más capaz que la mera suma de las capacidades individuales de cada uno.

Los aspectos que debemos vigilar para darnos cuenta de que esto no está ocurriendo son algunos como el lenguaje individualista, escuchar frases del estilo “mi parte seguro que estará terminada” son un aviso claro. Una falta de voluntad de ofrecer ayuda, que al finalizar una tarea, o cuando un compañero está saturado o encallado en algo, no aparezcan otros a ofrecerles su soporte. Y como otro tema a observar, que haya una fijación o motivación especial por los objetivos individuales frente a los grupales, como las recompensas económicas o el desarrollo de la carrera individual frente al objetivo del equipo.

Todo estos comportamientos son naturales y no perniciosos de per se, pero al aparecer más acentuados que los comportamientos grupales conllevan los problemas comentados.

Desde luego esto son solo algunos de los indicadores más comunes de que hay mucho margen de mejora. Para ayudarte a identificar dónde están algunas de las oportunidades de mejora principales de tus equipos, hemos preparados esta checklist para ayudar a identificar más comportamientos.

Si tienes alguna duda escríbenos en comentarios en la sección de abajo o compartenos tu experiencia utilizando la checklist.

 

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José E. Rodríguez

Written by José E. Rodríguez

Con más de 10 años de experiencia en el desarrollo de software aplicado, ostenta varias certificaciones de la Scrum Alliance (CSM, CSPO, CSD), además destacan su experiencia con XP y KANBAN. Ha participado en sectores como turismo, seguridad, logísticas y marketing online. Con su amplio conocimiento sobre las metodologías ágiles ha ayudado a diversas organizaciones y emprendedores a lograr sus objetivos aplicando estas formas de trabajo.

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